Rho-Alpha (⍴ɑ): el nuevo modelo de robótica de Microsoft

Rho-Alpha (⍴ɑ): el nuevo modelo de robótica de Microsoft

Rho-Alpha (⍴ɑ) es el nuevo modelo de robótica de Microsoft que añade tacto a los VLA para mejorar precisión, reacción y tareas bimanuales.

La IA ya escribe, resume y programa con soltura. Pero cuando la sacamos del mundo digital y la ponemos frente a un cajón atascado, un cable detrás de un escritorio o una prenda que hay que doblar… aparece el verdadero reto: percibir y controlar el mundo físico.

Con esa idea, Microsoft ha presentado Rho-Alpha (⍴ɑ), un foundation model para robótica cuyo objetivo es hacer que los robots sean más adaptativos en tareas reales. Su apuesta es clara: mejorar los modelos Vision-Language-Action (VLA) incorporando tacto (fuerza, resistencia, contacto) para conectar dos mundos que hoy suelen estar separados: el razonamiento semántico y el control motor de precisión.

Del “entiendo lo que ves” al “sé cómo se siente”: el salto al mundo físico

Los modelos VLA combinan visión (cámaras) y lenguaje natural (instrucciones) para generar acciones: por ejemplo, cómo mover un brazo robótico para coger un objeto. Funcionan razonablemente bien cuando el entorno está claro… pero fallan con facilidad en tareas donde la visión no basta:

  • cuando el objeto es resbaladizo,
  • cuando hay una pieza que debe encajar con precisión (como un conector),
  • cuando la mano está parcialmente oculta,
  • o cuando el robot necesita “sentir” si está aplicando demasiada fuerza.

Ahí entra Rho-Alpha: Microsoft amplía el enfoque y lo describe como “VLA+”, porque el modelo integra sensores táctiles directamente en la toma de decisiones.

¿Qué aporta VLA+? Una arquitectura pensada para reaccionar en tiempo real

La innovación más interesante de Rho-Alpha no es solo “añadir tacto”, sino cómo lo añade.

En muchos modelos multimodales, todo se convierte en tokens para que un transformer lo procese: texto y visión se “trocean” en unidades discretas. Pero el tacto (fuerza y resistencia) es un flujo continuo y de alta frecuencia, y tokenizarlo como si fuera texto sería lento e ineficiente para controlar un robot.

Para resolverlo, Microsoft propone una arquitectura “dividida”:

1) Un bloque de alto nivel para entender el contexto

El sistema usa un backbone de Vision-Language Model (VLM) (derivado de la familia Phi de Microsoft) para el razonamiento: interpretar la instrucción, entender la escena, y decidir la intención general.

2) Un módulo especializado para ejecutar movimientos con precisión

El control motor lo gestiona un componente adjunto llamado “action expert” (experto de acción). Aquí es donde ocurre lo clave:

  • el action expert fusiona tacto, visión, texto y señales del propio robot (propriocepción),
  • pero el tacto no pasa por el VLM y no se tokeniza: entra por una “vía rápida”.

¿La ventaja? Menos latencia. El robot puede responder de inmediato cuando detecta resistencia o contacto, sin esperar a que un modelo grande procese cada micro-señal. En otras palabras: el VLM “piensa”, y el action expert “refleja”.

Esta separación anticipa una dirección muy prometedora: mantener el razonamiento semántico a una frecuencia “humana”, mientras el control físico funciona a frecuencias mucho más altas, como un sistema nervioso.

Entrenar robótica es caro: por eso empiezan en simulación

A diferencia del texto (donde hay datos casi infinitos), los datos de interacción física son caros y lentos: necesitas robots, entornos, fallos, correcciones… y tiempo.

Para abordar esa escasez, Microsoft entrena Rho-Alpha inicialmente en simulación con Nvidia Isaac Sim. Pero con un matiz importante: no buscan recrear el mundo real al milímetro. El objetivo es dar al modelo “priors” (intuiciones básicas) sobre física y fuerzas:

  • qué suele significar un pico de fuerza,
  • cómo se siente chocar con un obstáculo,
  • cómo cambia la resistencia cuando un objeto se atasca.

Así, cuando el sistema pasa al mundo real, ya tiene un “instinto” inicial y necesita menos datos reales para afinar su comportamiento.

Aprendizaje online… y el riesgo de olvidar

Una vez desplegado, Rho-Alpha puede seguir aprendiendo con intervención humana. Si el robot falla una tarea, un operador puede corregir el movimiento mediante teleoperación (por ejemplo, con un dispositivo de control 3D). El sistema incorpora ese feedback para actualizar su política.

Pero esto trae un problema clásico: el catastrophic forgetting (olvido catastrófico). Aprender una tarea nueva puede degradar el rendimiento en tareas anteriores si no se gestiona bien.

La mitigación pasa por estrategias de actualización por “lotes”, donde el sistema vuelve a exponerse a experiencias pasadas de forma periódica para mantener habilidades equilibradas.

Por qué el enfoque bimanual importa (y dónde encaja en industria)

Rho-Alpha está optimizado para manipulación bimanual (dos brazos). Y tiene sentido: fuera del típico “pick-and-place”, muchas tareas reales ganan velocidad y robustez cuando el robot coordina dos efectores:

  • doblar ropa o textiles,
  • empaquetar alimentos,
  • ensamblaje,
  • manipulación de objetos grandes o deformables.

En entornos industriales, esa coordinación se traduce en algo muy concreto: más rendimiento por hora (throughput) y menos interrupciones.

Limitaciones actuales: no es (todavía) un humanoide “completo”

Conviene aterrizar expectativas. En su estado actual, el modelo:

  • se centra en manipulación, no en control del cuerpo completo,
  • no controla la base móvil de un robot (movimiento por el espacio),
  • y su entrenamiento está muy orientado a pinzas de dos dedos, lo que puede requerir datos adicionales si se quiere usar:
    • manos multifalange,
    • ventosas (suction),
    • herramientas más complejas.

La idea de fondo: “pensar” como un LLM, “actuar” como un reflejo

La gran lección de Rho-Alpha es arquitectónica: separar el razonamiento semántico del control motor de alta frecuencia. Es una forma pragmática de construir robots que entienden instrucciones y contexto, pero también reaccionan al tacto en tiempo real.

Si esta línea madura, veremos modelos cada vez más capaces de ejecutar tareas físicas con menos programación explícita, más adaptación y menos fragilidad en condiciones imperfectas (oclusiones, fricción, tolerancias, etc.).

Resumiendo

  • Rho-Alpha es un modelo de robótica de Microsoft tipo VLA+.
  • Integra tacto para mejorar precisión cuando la visión no basta.
  • Usa arquitectura dividida: VLM (razona) + action expert (actúa).
  • El tacto entra por una vía rápida (sin tokenizar) para reducir latencia.
  • Se entrena con simulación (Isaac Sim) para aprender “priors” físicos.
  • Aprende online con teleoperación, cuidando el olvido catastrófico.
  • Está optimizado para tareas bimanuales y manipulación.

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Información basada en la publicación Advancing AI for the physical world.

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