Microsoft aclara cómo se pagarán Code y Autopilot en Copilot
Descubre el nuevo modelo de costes de Microsoft Copilot: USL para la IA diaria y Copilot Credits para agentes, Code, Cowork y Autopilot.
Llevaba un tiempo intentando entender cómo iba a encajar económicamente todo lo que Microsoft está incorporando alrededor de Code, Cowork, Autopilot y las nuevas experiencias agénticas de Copilot, porque había una pregunta bastante evidente: ¿todo este trabajo avanzado de IA iba a quedar incluido dentro de la cuota mensual de Microsoft Copilot?
Pues ya tenemos una respuesta bastante más clara. Y no, el modelo no parece ser «pago mi licencia mensual de Copilot y tengo Autopilot o Code de forma ilimitada», sino algo bastante más interesante desde el punto de vista de negocio: licencia de usuario + consumo mediante Copilot Credits para determinadas cargas de trabajo avanzadas.
Microsoft lo está formalizando mediante dos conceptos: User Subscription Licensing (USL) y Usage-Based Billing (UBB). Dicho de una forma mucho más sencilla, Copilot tendrá una parte de coste fijo destinada al uso cotidiano de la IA y otra parte variable relacionada con trabajos agénticos más complejos, intensivos o prolongados.
Y este detalle cambia bastante cómo debemos pensar en Copilot dentro de una organización.
Dos tipos de IA: Everyday AI y Advanced AI
Microsoft está empezando a separar el trabajo realizado con Copilot en dos grandes categorías: Everyday AI y Advanced AI. La primera engloba las tareas de productividad que podemos considerar habituales, mientras que la segunda incluye trabajos agénticos más complejos que pueden ejecutarse durante más tiempo, utilizar más capacidad de cómputo o recurrir a modelos especializados.
Everyday AI sería, por ejemplo, resumir una reunión, redactar un documento, analizar información o realizar muchas de las tareas que hoy asociamos al uso diario de Copilot. Es la IA que una organización puede querer extender de forma relativamente generalizada a sus empleados para aumentar su productividad.
Advanced AI va bastante más allá. Microsoft incluye expresamente aquí experiencias como Cowork, Code y Autopilot, además de determinados modelos de frontera y nuevas experiencias agénticas que vayan llegando a productos como SharePoint.
Y esa distinción funcional tiene una consecuencia económica directa.

USL: la licencia de usuario como base de Copilot
La User Subscription License (USL) es la parte que mantiene el modelo que conocemos bien en Microsoft 365: una licencia asociada al usuario con un precio relativamente predecible. Según Microsoft, esta licencia proporciona la base para lo que denomina Everyday AI y cubre las tareas habituales de productividad.
Aquí encaja también Auto, el modo predeterminado de Copilot. Auto decide qué modelo y qué nivel de razonamiento utilizar teniendo en cuenta factores como precisión, velocidad y coste, evitando que el usuario tenga que decidir continuamente qué modelo es el apropiado para cada petición.
La selección manual de modelos también forma parte de esta capa de licencia, aunque Microsoft diferencia entre modelos sujetos a políticas de fair use y modelos que pueden tener límites específicos. En la documentación actual aparecen, por ejemplo, GPT-5.6 y Sonnet dentro del primer grupo, mientras que Opus se menciona como modelo disponible con límites.
Hasta aquí, podríamos decir que tenemos una evolución relativamente natural del modelo de Microsoft 365 Copilot: pagamos por proporcionar a un usuario una determinada capacidad de IA para su trabajo cotidiano.
Pero la historia se vuelve bastante más interesante cuando entran los agentes.
UBB: cuando el coste depende del trabajo que hace la IA
Para las cargas de Advanced AI, Microsoft introduce con mucha más fuerza el concepto de Usage-Based Billing (UBB), es decir, facturación basada en uso. En este caso, el coste deja de depender exclusivamente del número de usuarios licenciados y pasa también a depender del trabajo que realmente realiza la IA.
La unidad que Microsoft utiliza para medir ese consumo son los Copilot Credits.
Y aquí está el detalle que me parecía especialmente importante: las experiencias UBB no reemplazan necesariamente a la licencia de usuario. Microsoft indica expresamente que experiencias como Code, Cowork o Autopilot consumen Copilot Credits y requieren una USL para poder acceder a ellas.
Por tanto, la fórmula conceptual sería algo parecido a: Microsoft Copilot = licencia base por usuario + consumo adicional para determinadas capacidades avanzadas
Esto tiene mucho más sentido cuando pensamos en el tipo de trabajo que Microsoft quiere delegar en los agentes. No cuesta lo mismo responder a una pregunta que ejecutar durante varios minutos un proceso que planifica acciones, consulta diferentes fuentes, utiliza herramientas, llama a distintos modelos y realiza múltiples pasos antes de devolver un resultado.
Microsoft explica, de hecho, que el consumo de créditos puede variar dependiendo de factores como los modelos utilizados, la cantidad de contexto recuperado, el tiempo necesario para planificar y completar una tarea o las herramientas invocadas durante su ejecución.
Code y Autopilot ya no deberían analizarse como simples funciones de Copilot
Esta es probablemente la consecuencia que más me interesa desde el punto de vista empresarial. Si pensamos en Code o Autopilot simplemente como nuevas funcionalidades incluidas dentro de Copilot, corremos el riesgo de aplicarles el mismo modelo mental que utilizamos para Word, Excel, Outlook o Teams.
Pero un agente autónomo puede estar realizando trabajo durante bastante tiempo sin que un usuario esté interactuando con él continuamente. En realidad, se parece menos a una funcionalidad de software tradicional y más a una capacidad computacional que produce trabajo.
Por eso tiene sentido que Microsoft quiera relacionar parte del coste con el valor generado y con los recursos consumidos.
Y también explica por qué Microsoft menciona expresamente que este tipo de gasto podría gestionarse desde las propias unidades de negocio. Si Marketing crea agentes que automatizan determinados procesos y Finanzas utiliza otros para ejecutar sus propios flujos de trabajo, empieza a tener sentido conocer cuánto consume cada área y contrastarlo con el ahorro de tiempo, reducción de costes o generación de valor conseguida.
Estamos entrando, por tanto, en terreno de FinOps aplicado a IA.
Copilot Credits: el coste variable de la IA agéntica
Los Copilot Credits se están convirtiendo en una especie de moneda común para determinadas experiencias de IA de Microsoft basadas en consumo. Microsoft ya los utiliza para distintos servicios elegibles y permite diferentes modelos para adquirir esa capacidad, incluyendo paquetes prepago, planes de compra anticipada y modalidades de pago por uso vinculadas a Azure.
Esto permite a Microsoft desacoplar parcialmente el coste de la IA avanzada del precio fijo de la licencia. Una persona puede utilizar Copilot todos los días para tareas normales y, sin embargo, consumir muchos menos recursos que otra que tenga varios agentes ejecutando procesos complejos durante horas.
Desde el punto de vista económico tiene bastante lógica. Desde el punto de vista del cliente introduce, por supuesto, un nuevo reto: controlar el coste de la IA igual que controlamos cualquier otro recurso variable de cloud.
El Microsoft 365 admin center gana todavía más importancia
Microsoft está llevando este control al Cost management dashboard del Microsoft 365 admin center. Desde ahí, los administradores pueden gobernar qué usuarios y grupos tienen acceso a experiencias basadas en consumo, crear políticas de gasto, establecer límites, configurar alertas y analizar dónde se están consumiendo Copilot Credits.
No hablamos simplemente de consultar cuánto dinero hemos gastado a final de mes. El modelo incluye políticas a nivel de organización y usuario, seguimiento por servicio o agente, solicitudes de créditos y diferentes mecanismos para financiar ese consumo.
Además, existe un requisito importante: el administrador debe configurar previamente una política de facturación para que un usuario pueda acceder a experiencias de IA que requieran UBB. Por tanto, disponer de la licencia de Copilot no significa automáticamente que cualquier empleado pueda empezar a consumir créditos sin ningún tipo de control administrativo.
Esto me parece fundamental para evitar uno de los mayores temores que pueden surgir alrededor de la IA basada en consumo: que un agente pueda convertirse en una especie de tarjeta de crédito sin límite.
¿Y qué ocurre cuando alcanzamos los límites de la licencia?
Aquí aparece otro detalle especialmente interesante, aunque Microsoft lo marca todavía como “coming soon”. Cuando un usuario alcance determinados límites aplicables dentro de su USL, Copilot podrá avisarle y ofrecerle la posibilidad de continuar utilizando Copilot Credits mediante UBB.
Dependiendo de la experiencia, también podría existir la posibilidad de volver a Auto para continuar trabajando dentro de las condiciones de la licencia.
Esto dibuja un modelo bastante flexible: tenemos una base de IA con coste fijo, pero podemos añadir capacidad bajo demanda cuando necesitamos más potencia, modelos concretos o experiencias agénticas avanzadas.
En términos de cloud, casi podríamos pensar en ello como una combinación entre capacidad reservada y consumo elástico.
La conversación cambia de “¿cuánto cuesta Copilot?” a “¿cuánto valor genera la IA?”
Para mí, esta es la parte realmente importante. Durante los últimos años hemos evaluado Microsoft 365 Copilot principalmente mediante una pregunta bastante sencilla: ¿compensa pagar una determinada cantidad mensual por usuario?
Con el crecimiento de los agentes, esa pregunta empieza a quedarse corta. Ahora tendremos que analizar cuánto cuesta ejecutar un determinado proceso con IA, cuántos Copilot Credits consume, qué trabajo humano sustituye o complementa y qué retorno genera.
Imaginemos que un Autopilot consume recursos por valor de 20 euros para ejecutar un proceso que antes necesitaba tres horas de una persona. Probablemente sea una magnífica inversión. Si consume 200 euros para automatizar un proceso cuyo coste interno era de 30, seguramente tendremos que rediseñar ese agente.
Y aquí es donde observabilidad, gobernanza, FinOps y ROI de la IA empiezan a converger.
Lo que deberían empezar a preparar las empresas
Todavía estamos viendo cómo Microsoft despliega todas estas experiencias, pero la arquitectura económica empieza a estar bastante clara. Las organizaciones deberían dejar de considerar Copilot exclusivamente como una licencia SaaS y empezar a prepararse para gestionar también una capa de consumo de IA.
Eso implica definir quién puede utilizar experiencias avanzadas, qué unidades de negocio financian determinados agentes, qué límites de gasto son razonables, cómo se monitorizan los Copilot Credits y, sobre todo, cómo relacionamos ese consumo con resultados empresariales.
Porque controlar únicamente el gasto tampoco sería suficiente. Un agente caro puede ser extraordinariamente rentable si automatiza un proceso de mucho valor, mientras que un agente barato puede ser completamente innecesario si nadie utiliza su resultado.
La métrica interesante no será simplemente “Copilot Credits consumidos”, sino “valor generado por Copilot Credit consumido”.
Hacia dónde quiere llevar Microsoft el modelo económico de Copilot
Ahora se entiende mucho mejor hacia dónde quiere llevar Microsoft el modelo económico de Copilot. La licencia de usuario proporciona la base de Everyday AI, mientras que determinadas experiencias de Advanced AI añaden una capa de consumo mediante Copilot Credits.
Eso significa que Code, Cowork, Autopilot y otras experiencias agénticas no deberían interpretarse como una bolsa ilimitada de computación incluida simplemente por disponer de una licencia mensual. Microsoft está construyendo un modelo híbrido donde la licencia proporciona acceso y capacidad básica, mientras que determinados trabajos avanzados se financian según su utilización.
Y esta distinción es mucho más importante de lo que parece. Hasta ahora hablábamos principalmente de adopción de Copilot. A partir de ahora tendremos que hablar también de economía de los agentes: cuánto trabajo realizan, cuánto cuestan, quién paga por ellos y cuánto valor producen.
Ahí es donde empieza la siguiente gran conversación sobre Microsoft Copilot.
Información basada en la publicación Understanding the user subscription license (USL) and usage-based billing (UBB).
